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Lámina sobre tabla "Cámara de los esposos". Autor: Andrea Mantegna. Disponible en varios tamaños, desde 33,29 €.
Medidas totales del cuadro: Ancho: 70 cm x Alto: 70 cm
Necesario

Obra: Lámina sobre tabla "Cámara de los esposos". Autor: Andrea Mantegna. Disponible en varios tamaños, desde 33,29 €.

Cuadro lámina "Cámara de los esposos", sobre soporte de madera. Detalle del "Óculo fingido", parte de la decoración de la obra. Disponible en dos acabados diferentes: Texturizado arena o reproducción sobre cristal. Añada si lo desea alguno de nuestros marcos y consiga resultados únicos. Dispone de más información al respecto en las secciones -Tipos de marcos- y -Tipos de acabados-.

Autor: Andrea Mantegna.

Nació probablemente cerca de Vicenza, Italia en 1431. A los 10 años comienzó a trabajar en el taller de pintura de Francesco Squarcione en Padua. Se independizó a los 17 años, cansado de que su talento artístico fuese apropiado por su mantenedor.
En aquellos momentos Padua hierve como un lugar especialmente propicio para el arte de Mantegna. Él frecuenta los anticuarios de la ciudad, presta especial atención a la pintura y el arte de la antigua Roma y va perfilando su propio estilo. Sus primeros trabajos importantes los realiza en la capilla de San Jacopo y San Cristoforo de Ovetari, junto con Ansuino da Forli, perdidos en su mayor parte tras los bombardeos sobre la ciudad en la II Guerra Mundial.
En 1453 se casa con Nicolosia Bellini, cuyos hermanos -Giovanni Bellini, Gentile y Niccolò-, son también reconocidos artistas. En 1459, Ludovico Gonzaga convence al autor para que se traslade a Mantua. A partir de este momento trabajará toda su vida para la familia Gonzaga, bajo el mecenazgo directo de Isabel de Este, marquesa de Mantua y esposa de Francisco II Gonzaga. Realiza el que -para muchos- es su trabajo más importante: la decoración mural de "La Cámara de los esposos" en el Palacio Ducal de los Gonzaga donde retrata a toda la familia llevando la perspectiva (que tan bien ha estudiado) a nuevas fronteras nunca antes vistas, de tal suerte que las paredes de la habitación parecen haber desaparecido hasta convertirse en escenas de la propia habitación. Realizó, para una capilla del castillo ducal mantuano, un retablo del que forma parte el Tránsito de la Virgen que se conserva en el Museo del Prado.
También antes de los 30 años realiza el San Sebastián en Viena, explotando su fama por toda italia. Tras una estancia en Roma a las órdenes del Papa Inocencio VIII para restaurar distintas obras, regresa a Mantua para comenzar (entre 1489 y 1490) la serie de lienzos de "El Triunfo de César" (conservada en el palacio de Hampton Court en Gran Bretaña) y "Parnaso" (1497) encargado por Isabel de Este (que se conserva en el Museo de Louvre). Posteriormente, con "El Cristo muerto", Mantegna dará la pauta de la pintura del los años siguientes. Su trabajo tiene cierta semejanza con el de su contemporaneo Melozzo da Forli, seguidor de Ansuino.
La figura humana clásica será una de sus obsesiones, y reflejará en sus obras cuerpos de perfectas proporciones, sólidos y de gran expresividad. Donatello será su influencia en este periodo llamado «pétreo». Los primeros años del siglo XVI estarán claramente influenciados por Mantegna en toda la pintura italiana.
Mantegna produjo así mismo diversos grabados, medio apropiado para difundir su dibujo incisivo. Con todo, su autoría no es segura y se cree que al menos algunas planchas fueron terminadas por ayudantes de su círculo. Existen ejemplos en España, como "El combate de los dioses marinos" (Madrid, Biblioteca Nacional de España) y "Cristo bajando al Limbo" (Madrid, Palacio de Liria, colección de la Casa de Alba).

- Cámara de los esposos -

Ésta es la parte de las decoraciones de la "Cámara de los Esposos" más conocida de Mantegna. Para justificar la vertiginosa visión de este óculo supuestamente abierto en el techo, cabe explicar la estructura general de la sala. Mantegna concibió las decoraciones en esta estancia cuadrangular como si un espectador ideal las viera desde el centro geométrico de la sala. Por ello, al cambiar la orientación de la mirada, tendría que cambiar también la perspectiva. Así, al mirar al techo, en vertical y de arriba abajo, encontraría un supuesto óculo o lucernario circular abierto al cielo, con una barandilla sobre la cual se asoman diversos personajes, un pavo real y unos amorcillos. Los adornos de la balaustrada son los mismos de la loggia de la Corte de los Gonzaga, lo cual da una unidad arquitectónica al espacio fingido donde se desarrollan las acciones de los personajes pintados. Entre los amorcillos y los otros personajes hay detalles anecdóticos e incluso divertidos: ya resulta curiosa la vista de 'sotto in sú' de los niñitos, pero además encontramos a dos de ellos, a la derecha del pavo real, que habiendo sacado sus cabecitas por los huecos de la barandilla se han atascado y lloran con miedo. Un grupo de jovencitas mira con coquetería al espectador situado en el suelo y le muestran un peine, indicando que se hallaban en sus tareas de aseo cotidiano. Alrededor del óculo, Mantegna finge una decoración de ajedrezado, muy apreciada por los artistas renacentistas por las dificultades en la proyección geométrica que implica, y una guirnalda de flores y apetitosas frutas, similar a otras que hemos visto en "San Jorge" o la "Virgen de los Caballeros".
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