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Lámina sobre tabla "Anunciación". Autor: Beato Angélico. Disponible en varias medidas, desde 8,22 €.
Medidas totales del cuadro: Ancho: 30 cm x Alto: 24 cm
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Obra: Lámina sobre tabla "Anunciación". Autor: Beato Angélico. Disponible en varias medidas, desde 8,22 €.

Cuadro lámina "Anunciación", sobre soporte de madera. Disponible en dos acabados diferentes: Texturizado arena o reproducción sobre cristal. Añada si lo desea alguno de nuestros marcos y consiga resultados únicos. Dispone de más información al respecto en las secciones -Tipos de marcos- y -Tipos de acabados-.

Autor: Beato Angélico.

Guido di Pietro, que tras entrar en la orden de los dominicos recibió el apelativo de Fra Giovanni da Fiesole, artísticamente conocido como Fra Angelico, ha sido considerado por la crítica especializada, un artista indudablemente religioso, capaz de pintar visiones celestiales de gran espíritu místico. Esta traducción del imaginario divino hábilmente combinada con su maestría técnica, ha contribuido a que sea reconocido hoy en día, como uno de los más relevantes pintores florentinos del segundo cuarto del siglo XV. Aunque se conoce su ciudad natal, Vicchio di Mugello, resultan inciertos los inicios y la formación artística de Fra Angelico debido a la escasa documentación existente. En 1417, cuando todavía era laico, fue recomendado por el ilustrador Battista di Bragio Sanguini para ingresar en la hermandad de San Nicolás, pero esta relación no es suficiente para garantizar una vocación de ilustrador. Quizás sea factible que, posteriormente, habiendo entrado joven en la orden, se iniciase en el campo de la miniatura ya que era muy practicada por los monjes doctos. Menos aún se puede asegurar su vínculo formativo con los posibles maestros Ambrosio di Badese y Lorenzo Monaco a los que se les relaciona por afinidades estilísticas. En este sentido, si atendemos a las "Vidas de los ilustres pintores, escultores y arquitectos" publicadas en 1550 por Vasari, donde se menciona su estudio y admiración por Masaccio, podremos confirmar una clara influencia de la vía del arte-conocimiento en sus primeras obras. A esta fuente de inspiración se suman los ecos recibidos de Gentile da Fabriano, durante su estancia en Arno, y de Sasseta.
Entre 1420 y 1423 se fecha su ingreso en el convento de Santo Domingo de Fiesole. Decisión tomada junto con su hermano Benedetto, dedicado por entonces a la escribanía, que le serviría para desarrollar su inclinación artística, puesto que allí se ocuparía de la decoración pictórica del claustro y realizaría el retablo del altar mayor. La rama principal de la orden de los Predicadores ponía mucho énfasis en los estudios, en cambio, a los Observantes, aunque se dedicaban a la predicación y salvación de las almas, les estaba permitido dedicarse a otras actividades. Así, Fra Angelico como fraile mendicante, no estaba sujeto a la clausura estricta, codición que le permitió participar activamente en la transformaciones de su tiempo.
Los novicios no tenían el consentimiento de trabajar salvo en su preparación espiritual, por ello suponemos que en 1423, el artísta ya había superado este inicio, ya que en una nota fechada en aquel año haciendo referencia a una obra actualmente desaparecida, se corrobora su autoría. Diez años más tarde, simultáneamente al reconocimiento como gran pintor de su época, tenía cargos de gran responsabilidad dentro de la orden y contaba con la amistad de San Antonino, arzobispo de Florencia (también dominico), y de los papas Eugenio IV y Nicolás V. A partir de esa momento, comenzó a desarrollar su estilo naturalista, a la vez que idealizado, en colaboración con el miniaturista Zanobi Strozzi, reflejándolo tanto en la famosa "Anunciación" del Museo del Prado como en los numerosos encargos recibidos del círculo social que rodeaba a los dominicos Observantes.
En 1437 comenzó una nueva orientación productiva en su arte, al dotar a sus principios doctrinales de un claro aire intimista y esencialista que aplicó a su obra de mayor envergadura, la decoración del convento de San Marcos, que había sido donado a los dominicos por el papa Eugenio IV. Con las obras de remodelación y ampliación del convento, el humanista y mecenas Cosme de Médicis, confió a Fra Angelico la realización pictórica del monasterio. El enorme encargo, que incluía las celdas de los frailes, numerosos claustros y el retablo para el altar mayor, hace indudable la colaboración de un taller personal que siguiese las normas volumétricas y espaciales que Fra Angelico captaba de las nuevas corrientes renacentistas.
Gracias a su buena relación con el papa Eugenio IV pudo trabajar en la basílica de San Pedro de El Vaticano desde 1445, primero decorando la capilla del Santísimo Sacramento, desaparecida durante el pontificado de Pablo III, y más tarde, por encargo de su sucesor Nicolás V, continuará pintando en colaboración con Benozzo Gozzoli entre 1447 y 1449, en los frescos de la capilla de San Esteban y San Lorenzo,conocida como Capilla Niccolina. Este trabajo fue combinado con el inicio de la capilla de San Brizio de la catedral de Orvieto, ciudad a la que tuvo que trasladarse durante tres veranos consecutivos, pero no llegó a concluirla, dejando esa labor a Luca Signorelli. Con estas obras que marcan la culminación de su evolución pictórica, pudó transmitir el poder alcanzado por la Iglesia a través de un simbolismo plenamente clásico.
En1450, al ser nombrado prior del convento de Fiesole, decidió volver a Florencia por dos años para, en 1452, poder regresar a Roma donde moriría el 18 de febrero de 1455. Fra Angelico, que nunca había empezado una obra sin rezar una oración previamente, fue canonizado por Juan Pablo II en 1984, pero ya antes, su sepultura en Santa Maria sopra Minerva se había convertido en un verdadero lugar de culto y peregrinación, no tanto debido a su genialidad artística como a su carácter sencillo cargado de profunda espiritualidad.

- Anunciación -

Junto con los frescos "Santo Domingo abrazando al crucificado" y la denominada "Virgen de las Sombras", esta "Anunciación" figuraba al final de la escalera que daba acceso al primer piso de San Marcos, en el pasillo de las habitaciones de los monjes. Al estar en un lugar de tránsito, Fra Angelico compuso una pintura que pasa por ser el arquetipo de todo su arte, incluyendo además en su base una inscripción alusiva a la devoción y reverencias que los frailes debían hacer hacia María al paso por el corredor. El episodio de la Anunciación tiene lugar bajo una estancia abovedada, donde destaca el efecto espacial conseguido y las columnas corintias que sustentan la construcción, similares, incluso en su suave color, a las realizadas por Michelozzo en la remodelación del claustro del convento. Las figuras del Ángel y María, de proporciones monumentales, se sitúan en dos planos distintos del edificio. El efecto se continúa con la abertura de una puerta con una ventana al fondo por la que se ve alguna vegetación, que se continúa con el fondo florido de la parte izquierda de la pintura. De esta zona parte la iluminación de la escena, cuyas reverberaciones quedan plasmadas en las sombras que proyectan la figura de Gabriel y el taburete donde se sienta María. Los colores son de una gama muy suave que hace de la composición un todo de gran armonía. La ejecución de esta obra se sitúa hacia 1450, cuando Fra Angelico ha vuelto de Roma, tras su trabajo en la capilla Niccolina, en el Vaticano. Algunos detalles superficiales, como el tratamiento detallado del paisaje de fondo y las franjas decorativas de las alas del arcángel, certifican la datación de la obra.
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