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Lámina sobre tabla "El beso". Autor: Gustav Klimt. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.
Medidas totales del cuadro: Ancho: 24 cm x Alto: 30 cm
Necesario

Obra: Lámina sobre tabla "El beso". Autor: Gustav Klimt. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.

Cuadro lámina "El beso", sobre soporte de madera. En formado rectangular, disponible en dos acabados diferentes: Texturizado arena o reproducción sobre cristal. Añada si lo desea alguno de nuestros marcos y consiga resultados únicos. Dispone de más información al respecto en las secciones -Tipos de marcos- y -Tipos de acabados-.

Autor: Gustav Klimt.

Gustav Klimt nació en Baumgarten, cerca de Viena, Austria. Era el segundo hijo del matrimonio entre Ernst Klimt, grabador procedente de una familia campesina de Bohemia (1832-1892), y Anna Klimt. Ingresó a los catorce años en la Escuela de Artes Aplicadas, al igual que dos de sus seis hermanos, y en la Escuela de Artes y Oficios de Viena entre los años 1879 y 1883. Allí aprendió a trabajar las técnicas de las artes decorativas y tuvo que realizar un curso de preparación obligatoria; sus maestros fueron Michael Rieser, Ludwing Minnigerode y Karl Hrachowina. Su hermano mayor escultor y cincelador, Georg, diseñó numerosos marcos para los cuadros de Gustav.
Al graduarse, se une a la Compañía de Artistas formada por su hermano Ernst Klimt y Franz Matsch y realiza su primer trabajo importante, la decoración del Teatro Municipal de Fiume en Yugoslavia. Fundó la Secesión de Viena y su revista "Ver Sacrum".
Klimt fue famoso por usar oro y representar mujeres desnudas en sus pinturas, utilizaba modelos que pertenecían a la burguesía vienesa, pero también tenía todo un séquito de mujeres prostitutas o de vida humilde que le servían de musas. El tema que trata en la mayoría de sus cuadros es la sexualidad femenina recorriendo el ciclo de la vida en todas sus etapas: procreación, gestación, infancia, juventud y vejez, salud y hermosura, enfermedad y muerte. Sus mayores trabajos incluyen pinturas, murales, bocetos y otros objetos de arte, muchos de los cuales están en exposición en Viena.
Gustav Klimt murió a causa de un derrame unos meses antes del colapso del Imperio Austrohúngaro, y fue enterrado en el cementerio vienés de Hietzing, donde sigue hoy. Un número considerable de sus obras fue confiscado por la dictadura nazi. Al confirmarse el avance de las tropas aliadas, y al ver que estas obras se convertirían en botín de guerra, decidieron quemar el castillo donde permanecían confiscadas.

- El beso -

La obra más famosa de Klimt es "El beso" y fue exhibida por primera vez en la Exposición de Arte de 1908 junto a "Las tres edades de la mujer". En esa muestra se titulaba "Los amantes" y fue adquirida al finalizar la exposición por el ministro de Educación, doctor Marchet, para la Galería Austrica, lo que fue interpretado como un 'excelente servicio al arte moderno austriaco'.
Las figuras de los amantes están representadas ante un fondo dorado que enlaza con los iconos bizantinos y rusos. La pareja se abraza ante un reducido prado repleto de florecillas, siendo difícil interpretar si están arrodillados o de pie. Ese prado finaliza de forma brusca, como si el pintor quisiera situar a los amantes al borde del precipicio. La pareja se enmarca también con una aureola dorada, vistiendo ambas figuras de ese color, adornadas sus vestimentas con rectángulos negros y grises el hombre y círculos de colores el de la mujer. Quizá el elemento más extraño sea el precipicio, símbolo de peligro al que podría dirigirse la relación, por lo que la mujer se aferra con sus pies a la pradera. El gesto de la mujer también ha sido interpretado como rechazo ante la agresión al que la somete el hombre, intentando evitar el dominio masculino sin un resultado positivo. Estilísticamente, nos encontramos ante la obra que corona la llamada "fase dorada", etapa dominada por el decorativismo en la que las líneas sinuosas se adueñan del conjunto. La perspectiva tradicional tiende a desaparecer ante el empleo de la bidimensionalidad. Como si de un caleidoscopio se tratara, Klimt emplea sucesivas piezas de colores que recuerdan a los mosaicos de Ravena por los que el maestro sentía especial admiración. El resultado es una obra con la que el maestro alcanza el cénit de su arte.


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