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Lámina sobre tabla "Le Moulin de la Galette". Autor: Auguste Renoir. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.
Medidas totales del cuadro: Ancho: 30 cm x Alto: 24 cm
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Obra: Lámina sobre tabla "Le Moulin de la Galette". Autor: Auguste Renoir. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.

Cuadro lámina "Le Moulin de la Galette", sobre soporte de madera. Disponible en dos acabados diferentes: Texturizado arena o reproducción sobre cristal. Añada si lo desea alguno de nuestros marcos y consiga resultados únicos. Dispone de más información al respecto en las secciones -Tipos de marcos- y -Tipos de acabados-.

Autor: Auguste Renoir

Pierre Auguste Renoir (1841 - 1919), es uno de los más célebres pintores franceses. No es fácil clasificarlo: perteneció a la escuela impresionista pero se separó de ella rápidamente por su interés por la pintura de cuerpos femeninos sobre paisajes. El pintor renacentista Rafael tuvo una gran influencia en su obra.
Renoir, ofrece una interpretación sensual del impresionismo, más inclinada a lo ornamental y a la belleza. No suele incidir en lo más áspero de la vida moderna, como a veces hicieron Manet y Van Gogh. Siempre con un pie en la tradición, mantuvo alguna relación con los pintores del siglo XVIII que mostraban la sociedad galante del rococó, como Watteau. En sus creaciones mostraba la alegría de vivir, incluso cuando los protagonistas eran trabajadores. Siempre se trataba de personajes que se divertían o disfrutaban de una naturaleza agradable. Se le puede emparentar por ello con Henri Matisse, a pesar de sus estilos distintos. Trató temas de flores, escenas dulces de niños y mujeres y sobre todo el desnudo femenino, que recuerda a Rubens por las formas gruesas. En cuanto a su estilo y técnica se nota en él un fuerte influjo de Corot.
Renoir posee una vibrante y luminosa paleta que hace de él un impresionista muy especial. "El palco", "El columpio", "Le Moulin de la Galette", "El almuerzo de los remeros" o "Bañistas" son algunas de sus obras más representativas.

- Le Moulin de la Galette -

Uno de los templos del ocio parasino era 'Le Moulin de la Galette', un verdadero molino abandonado situado en la cima de Montmartre, bohemio paraíso habitado por artistas, literatos, prostitutas y obreros. Los domingos y festivos eran días de baile en 'Le Moulin', llenándose con la población que habitaba el barrio. Una orquesta amenizaba la danza mientras que alrededor de la pista se disponían mesas bajo los árboles para aprovechar la sombra. En su deseo de representar la vida moderna - elemento imprescindible para los impresionistas - Renoir inmortaliza este lugar en uno de los lienzos míticos del Impresionismo. Su principal interés - igual que en" Desnudo al sol" o "El columpio" - es representar a las diferentes figuras en un espacio ensombrecido con toques de luz, recurriendo a las tonalidades malvas para las sombras.
En las mesas se sientan los pintores Lamy, Goeneutte y Georges Rivière junto a las hermanas Estelle y Jeanne y otras jóvenes del barrio de Montmartre. En el centro de la escena bailan Pedro Vidal, pintor cubano, junto a su amiga Margot; al fondo están los también pintores Cordey, Lestringuez, Gervex y Lhote.
El efecto de multitud ha sido perfectamente logrado, recurriendo Renoir a dos perspectivas para la escena: el grupo del primer plano ha sido captado desde arriba mientras que las figuras que bailan al fondo se ven en una perspectiva frontal. Esta mezcla de perspectivas era muy del gusto de Degas, empleándola también otros artistas. La composición se organiza a través de una diagonal y en diferentes planos paralelos que se alejan, elementos clásicos que no olvida el pintor. Las figuras están ordenadas en dos círculos: el más compacto alrededor de la mesa y otro más abierto en torno a la pareja de bailarines.
La sensación de ambiente se logra al difuminar las figuras, creando un efecto de aire alrededor de los personajes. La alegría que inunda la composición hace de esta obra una de las más impactantes no sólo de Renoir sino de todo el impresionismo, convirtiéndose en un testimonio de la vida en el París de finales del siglo XIX. El propio Renoir comentó que necesitó alquilar una mansión rodeada de un gran jardín en Montmartre para pintar el lienzo, lo que perjudicó su precaria economía.
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