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Lámina sobre tabla "La expectación (El Árbol de la Vida)". Autor: Gustav Klimt. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.
Medidas totales del cuadro: Ancho: 24 cm x Alto: 30 cm
Necesario

Obra: Lámina sobre tabla "La expectación (El Árbol de la Vida)". Autor: Gustav Klimt. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.

Cuadro lámina "La expectación", sobre soporte de madera. Parte izquierda del tríptico "El Árbol de la Vida". Combina con las referencias CA-31986 "El Árbol de la Vida" (parte central) y CA-31694 "La satisfacción" (parte derecha). Disponible en dos acabados diferentes: Texturizado arena o reproducción sobre cristal. Añada si lo desea alguno de nuestros marcos y consiga resultados únicos. Dispone de más información al respecto en las secciones -Tipos de marcos- y -Tipos de acabados-.

Autor: Gustav Klimt.

Gustav Klimt nació en Baumgarten, cerca de Viena, Austria. Era el segundo hijo del matrimonio entre Ernst Klimt, grabador procedente de una familia campesina de Bohemia (1832-1892), y Anna Klimt. Ingresó a los catorce años en la Escuela de Artes Aplicadas, al igual que dos de sus seis hermanos, y en la Escuela de Artes y Oficios de Viena entre los años 1879 y 1883. Allí aprendió a trabajar las técnicas de las artes decorativas y tuvo que realizar un curso de preparación obligatoria; sus maestros fueron Michael Rieser, Ludwing Minnigerode y Karl Hrachowina. Su hermano mayor escultor y cincelador, Georg, diseñó numerosos marcos para los cuadros de Gustav.
Al graduarse, se une a la Compañía de Artistas formada por su hermano Ernst Klimt y Franz Matsch y realiza su primer trabajo importante, la decoración del Teatro Municipal de Fiume en Yugoslavia. Fundó la Secesión de Viena y su revista "Ver Sacrum".
Klimt fue famoso por usar oro y representar mujeres desnudas en sus pinturas, utilizaba modelos que pertenecían a la burguesía vienesa, pero también tenía todo un séquito de mujeres prostitutas o de vida humilde que le servían de musas. El tema que trata en la mayoría de sus cuadros es la sexualidad femenina recorriendo el ciclo de la vida en todas sus etapas: procreación, gestación, infancia, juventud y vejez, salud y hermosura, enfermedad y muerte. Sus mayores trabajos incluyen pinturas, murales, bocetos y otros objetos de arte, muchos de los cuales están en exposición en Viena.
Gustav Klimt murió a causa de un derrame unos meses antes del colapso del Imperio Austrohúngaro, y fue enterrado en el cementerio vienés de Hietzing, donde sigue hoy. Un número considerable de sus obras fue confiscado por la dictadura nazi. Al confirmarse el avance de las tropas aliadas, y al ver que estas obras se convertirían en botín de guerra, decidieron quemar el castillo donde permanecían confiscadas.

- El Árbol de la Vida (Friso Stoclet) -

El industrial belga Adolphe Stoclet vivía en Viena desde 1904 con su esposa, Suzanne Stevens. Encantado con la producción de los Talleres de Viena (Wiener Werksttäten), encargó la decoración de su villa-palacio de Bruselas a Josef Hoffman y Gustav Klimt, siendo esta obra la única muestra de arte total de los Talleres que se conserva. La construcción del palacio duró ocho años y costó una considerable fortuna, desconocida porque Stoclet nunca reveló el coste de su capricho. Klimt se encargó del diseño de la decoración del salón comedor, en cuya mesa pueden sentarse hasta 22 personas. Los mosaicos fueron elaborados finalmente por miembros de los Talleres de Viena. El friso consta de nueve tablas en las que encontramos elementos abstractos, estilizados y figurativos. La inspiración de los diseños debemos buscarla en los mosaicos bizantinos de Ravena -conocidos en un viaje a la ciudad italiana- y en el arte oriental budista e hinduista al que los Stoclet eran muy aficionados y grandes coleccionistas. El motivo central del friso es "El Árbol de la Vida", el árbol de la sabiduría, un símbolo de la Edad de Oro en el que se reúnen todos los temas que tenían verdadera importancia para el artista, desde la mujer hasta el amor, tratándose una vez más de su obsesión por la vida y la muerte -representada en este caso por el ave negra- , uno de sus temas favoritos. Pero a diferencia de los otros encargos monumentales realizados por el maestro austriaco, el Friso Stoclet destaca no por el contenido sino por la decoración, siendo considerado por el propio Klimt como "la última fase de mi etapa decorativa". En efecto, líneas sinuosas dominan la composición, olvidando en algunos momentos la forma para acercarse a la abstracción.


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