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Lámina sobre tabla "El grito". Autor: Edvard Munch. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.
Medidas totales del cuadro: Ancho: 24 cm x Alto: 30 cm
Necesario

Obra: Lámina sobre tabla "El grito". Autor: Edvard Munch. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.

Cuadro lámina "El grito", sobre soporte de madera. Disponible en dos acabados diferentes: Texturizado arena o reproducción sobre cristal. Añada si lo desea alguno de nuestros marcos y consiga resultados únicos. Dispone de más información al respecto en las secciones -Tipos de marcos- y -Tipos de acabados-.

Autor: Edvard Munch.

Edvard Munch creció en Oslo (entonces llamada Christiania), donde formó parte del grupo artístico Bohemios de Christianía fundado por el poeta y expresionista Hans Jager. Su madre y una de sus hermanas murieron siendo él muy joven y a otra de sus hermanas le fue diagnosticada una enfermedad mental. Su padre estaba dominado por obsesiones religiosas. Inculcó a sus hijos un profundo temor hacia el infierno asegurándoles que si pecaban de cualquier modo serían condenados al infierno sin esperanza de perdón.
Munch pasó una infancia con numerosas enfermedades, y de los cinco hermanos originales tan sólo Andreas se casaría, muriendo unos pocos meses después de la boda. Estos hechos podrían explicar la oscuridad y el pesimismo de gran parte de la obra de Munch. Más tarde afirmó: "La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles que rodearon mi cuna y me siguieron durante toda mi vida". Varias fuentes modernas describen la enfermedad de Munch como un caso probable de desorden bipolar. Él consideraba esta personalidad conflictiva y un tanto desequilibrada como la base de su genio. El pintor decía de sí mismo que, del mismo modo que Leonardo da Vinci había estudiado la anatomía humana y diseccionado cuerpos, él intentaba diseccionar almas. Por ello, los temas más frecuentes en su obra fueron los relacionados con los sentimientos y las tragedias humanas, como la soledad ("Melancolía"), la angustia ("El Grito", tal vez su mejor obra), la muerte ("Muerte de un bohemio") y el erotismo ("Amantes", "El beso").
En 1885 llevó a cabo el primero de sus numerosos viajes a París, donde conoció los movimientos pictóricos más avanzados y se sintió especialmente atraído por el arte de Paul Gauguin. No tardó en crear un estilo sumamente personal, basado en acentuar la fuerza expresiva de la línea, reducir las formas a su expresión más esquemática y hacer un uso simbólico, no naturalista, del color, y de ahí su clasificación como pintor simbolista. De 1892 a 1908 vivió en Alemania, sobre todo en Berlín, aunque hizo frecuentes viajes a Noruega y París. En Berlín presentó en 1892 una exposición que tuvo que ser retirada por el escándalo que suscitó y que dio pie a la creación de la Sezesion berlinesa. En 1908 volvió definitivamente a Noruega, donde recibió algunos encargos oficiales (pinturas del paraninfo de la Universidad de Oslo) y pasó sus últimos años en soledad.
En los años 30 y 40 los Nazis etiquetaron su trabajo como "arte degenerado" y retiraron sus trabajos de los museos alemanes. Este hecho hirió profundamente a Munch, que se consideraba un antifascista y había llegado a apreciar Alemania como su segunda patria.
Murió en Ekely, cerca de Oslo, poco después de su octagésimo cumpleaños. Se le considera precursor del expresionismo, por la fuerte expresividad de los rostros y las actitudes de sus figuras, además del mejor pintor noruego de todos los tiempos.

- El grito -

Munch realizó hasta cuatro obras tituladas "El grito" (en noruego 'Skrik'), todas similares en cuanto a composición y colorido pero elaboradas con diferentes técnicas. La versión más famosa se encuentra en la Galería Nacional de Oslo y fue completada en 1893 (técnica de óleo y pastel sobre cartón). Otras dos versiones del cuadro (témpera sobre cartón) se encuentran en el Museo Munch, también en Oslo, mientras que una cuarta versión pertenece a una colección particular. Munch realizó también una litografía con el mismo título.
En los últimos años, dos de las versiones de esta obra han sido objeto de sendos robos de gran repercusión mediática. La versión más conocida, la de la Galería Nacional, fue robada en febrero de 1994, y fue recuperada en una acción policial ocho semanas más tarde. En agosto de 2004 se produjo el robo de otra de las versiones del cuadro, una de las expuestas en el Museo Munch. Dos años después, el 31 de agosto de 2006 la policía noruega anunció la recuperación de la pintura, en buen estado.
Todas las versiones del cuadro muestran una figura andrógina en primer plano, que simboliza a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial. El paisaje del fondo es Oslo visto desde la colina de Ekeberg. Casi fuera de escena, se notan dos figuras con sombrero que no se pueden distinguir. El cielo parece fluído y arremolinado, de colores rojizos cambiantes, igual de arremolinado que el resto del fondo.
La fuente de inspiración para "El grito" podría encontrarse, quizá, en la atormentada vida del artista, un hombre educado por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio morir a su madre y a una hermana. En la década de 1890, a Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron un transtorno bipolar y fue internada en un psiquiátrico. El estado anímico del artista queda reflejado en estas líneas, que Munch escribe en su diario hacia 1892: 'Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza'.
Munch inmortalizó esta impresión en el cuadro "La desesperación", que representa a un hombre con un sombrero de copa, de medio lado, inclinado sobre una prohibición y en un escenario similar al de su experiencia personal.
No contento con el resultado, Munch pinta un nuevo cuadro, esta vez con una figura más andrógina, de frente, enseñando la cara, y con una actitud menos contemplativa y más desesperada. Lo mismo que la anterior, esta primera versión de "El grito", se llamó "La desesperación". Según detalla Robert Rosenblum (un especialista de la obra del pintor), la fuente de inspiración para esta estilizada figura humana podría haber sido una momia peruana que Munch vio en la Exposición Universal de París en 1889.
El cuadro fue expuesto, por primera vez, en 1893, formando parte de un conjunto de seis piezas titulado "Amor". La idea de Munch era la de representar las distintas fases de un idilio, desde el enamoramiento inicial a una rotura dramática. "El grito" representaba la última etapa, envuelta en sensaciones angustiosas.
La obra no fue muy bien acogida por la crítica y, el conjunto "Amor" fue clasificado como arte demente (más tarde, el régimen nazi clasificó a Munch de artista degenerado y retiró todos los cuadros que había en una exposición en Alemania). Un crítico consideró el conjunto, y en particular "El grito", tan perturbador, que aconsejó a las mujeres embarazadas que no visitaran la exposición. La reacción del público fue discrepante y el cuadro se convirtió en motivo de discusión y, por primera vez, se hace mención de "El grito" en las críticas y reportajes de la época.
"El grito" está considerado como una de las más importantes obras del artista y del movimiento expresionista, constituyendo una imagen de icono cultural, semejante al de la "Mona Lisa" de Leonardo da Vinci.
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