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Lámina sobre tabla "Camino con ciprés bajo el cielo estrellado". Autor: Vincent van Gogh. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.
Medidas totales del cuadro: Ancho: 24 cm x Alto: 30 cm
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Obra: Lámina sobre tabla "Camino con ciprés bajo el cielo estrellado". Autor: Vincent van Gogh. Disponible en varios tamaños, desde 8,22 €.

Cuadro lámina "Camino con ciprés bajo el cielo estrellado", sobre soporte de madera. Disponible en dos acabados diferentes: Texturizado arena o reproducción sobre cristal. Añada si lo desea alguno de nuestros marcos y consiga resultados únicos. Dispone de más información al respecto en las secciones -Tipos de marcos- y -Tipos de acabados-.

Autor: Vincent van Gogh.

Vincent Willem van Gogh nació en Groot-Zundert, Holanda, el 30 de marzo de 1853. Su padre era un pastor protestante, Theodorus van Gogh, y su madre, Anne Cornelia Carbentus, dio a luz a seis hijos, siendo el segundo de ellos Vincent. Van Gogh cursó sus estudios primarios en su pueblo natal. Posteriormente estudió en un internado privado en Zevenbergen, en 1864, y más adelante en Tilburg, de 1866 a 1868, desde el que regresaría a su tierra natal. En 1969 se trasladó a La Haya para trabajar en una galería de arte mientras continuaba sus estudios en Bruselas. Más adelante fue trasladado a Londres, a otra susursal para de la misma galería. Fue allí donde se enamoró de Ursula Loyer pero, tras ser rechazado, quedó sumido en una enorme tristeza y se volcó a la religión, descuidando su trabajo.
Van Gogh tenía una personalidad bohemia, apasionada y de mal carácter, reconocida por él mismo en numerosas cartas a su hermano Théo. La pintura le ayudó a sobrellevar su soledad, atormentándolo durante su toda vida. Así buscó refugio en sus pinceles, el tabaco y el alcohol. Nunca logró formar una familia aunque se le atribuyen numerosas relaciones con algunas prostitutas.
En 1888 y tras un altercado con Paúl Gauguin, del cual era íntimo amigo, fue internado por expreso deseo suyo en el manicomio de Saint-Paúl-de-Mausole, después de habersemutilado la oreja izquierda. Allí fue atendido por el Dr. Paúl Gachet, a quien dedicó uno de sus más famosos retratos. Sufría probablemente de epilepsia. Alrededor de 1885 comienzó a manifestar una psicosis, que fue gradualmente en aumento.
Su vida fue costeada por su hermano Théo, quien asumió todas sus deudas. Van Gogh no obtuvo en vida beneficio alguno por sus obras, exceptuando los 400 francos que logró con la venta de su obra "La viña roja". El 27 de julio de 1890, habiendo acabado su última obra "Campo de trigo con cuervos", se se suicidó de un disparo, falleciendo dos días más tarde.
Escribió más de 700 cartas a su hermano Théo, publicadas en 1911. Su obra comprende más de 750 cuadros y 1600 dibujos.
En 1973 se inauguró en Amsterdam el Museo Vincent Van Gogh, donde se pueden apreciar alrededor de un millar de pinturas, dibujos y cartas del artista.

- Camino con ciprés bajo el cielo estrellado -

Las pinceladas, en van Gogh siempre de enorme fuerza, se convierten aquí en un verdadero torrente, en una avalancha que se desborda por toda la tela. Estas nerviosas pinceladas aquí llegan al límite, como ocurrió con el color en Arles. Los objetos han perdido su forma estable, sus siluetas se alargan, retorciéndose y serpenteando. Enlazan el objeto que ya no es más que un alud de partículas que siguen el movimiento de los contornos. Sus colores son atenuados y opacos, la energía de las líneas se ha sobrepuesto a la energía del color. Este trazo impetuoso parece formar en el cuadro diferentes centros de fuerza que se compenetran y luchan entre sí, como si fueran campos magnéticos que se atraen y se repelen simultáneamente.
El paisaje real adquiere un carácter casi sobrenatural, a lo que contribuye la disposición central de los oscuros cipreses, elementos dominantes, situados entre una fulgurante estrella y la luna con sus amplios halos de luz. Dos árboles estrechamente unidos se elevan hacia el cielo. La tierra está llena de formas semejantes, con el campo amarillo, el sendero ondulante como un torrente y un horizonte azul de montañas planas al fondo, al que responden hileras de hierba verde al borde del camino. En cada sector las pinceladas tienen una configuración especial: concéntricas en el cielo; paralelas, entrelazadas y convergentes en la tierra; como llamaradas que se alzan hacia arriba en los árboles que unen ambos sectores. Todo el cuadro se encuentra en un estado de palpitante inmovilidad.
El propio Vincent escribe en referencia a esta obra que contemplamos: "Un cielo nocturno con una mortecina luna creciente que apenas se destaca de las oscuras sombras de la tierra y una estrella de un resplandor inusitado, rosa y verde, en un cielo de azul ultramarino por el que se deslizan algunas nubes. Abajo, un camino bordeado de altas cañas amarillas, detrás las bajas Alpilles azuladas, una vieja posada con las ventanas encendidas en un tono naranja y un ciprés altísimo, muy recto y muy oscuro. Por el camino un carro amarillo tirado por un caballo blanco y dos caminantes rezagados. Muy romántico ... pero me parece que también muy típico de la Provenza". Este comentario tremendamente explicativo nos indica que la obra es una evocación del paisaje provenzal que tanto había pintado, posiblemente como recuerdo de los buenos momentos pasados en el sur.
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